El olor del copal y las hierbas, el sol calentaba las piedras, un sueño se aproximaba y la esperanza de un cambio, de un nuevo rumbo. Miré sus ojos en los de aquel hombre que no podía caminar y en una suerte de ayudar, le tendí la mano y él la tomó. Una sonrisa que se quedó plasmada en el ancho hueco de mi corazón.
lunes, 17 de mayo de 2021
Una oportunidad en la vida
viernes, 14 de mayo de 2021
Seguir viviendo
Casi un mes sin escribir, no por falta de ganas sino porque no tenía inspiración.
Pasó mi cumpleaños y aunque estoy acostumbrada a no darle mucha importancia, sí aparecieron las personas que esperaba, sus palabras, su cariño y algunos regalos llegaron ese día. El regalo más grande fue darme cuenta de quiénes están ahí para mí y quiénes no y aunque es doloroso saber que hay personas que tienen un lugar en mi vida y yo no en la suya, también es parte del aprendizaje y de la vida.
Los últimos días he tenido una etapa reflexiva, he puesto en la balanza muchas cosas que he vivido y me he dado cuenta de todo aquello que hice, a quién dañé, a quién ofendí, a quién perdí pero también lo que he ganado.
No hay persona perfecta y, como tal, me he equivocado muchas veces en la vida, he dañado a personas que quise mucho y las perdí. Ya me he perdonado eso y ahora valoro más a quiénes son mis amigos. Aunque también he conservado amigos que son todo en mi vida, que me han escuchado, regañado y apoyado siempre y ante todo.
Ojalá no nos equivocáramos jamás, ojalá pudiéramos remediar las cosas que hicimos mal, pero tenemos la oportunidad de redimirnos en el presente, ante otras personas.
Me dolió darme cuenta de todo el mal que se extendió desde que sufrí violencia en aquella relación, mi responsabilidad está asumida y el perdón hacia él llegó hace un año. Debido a eso, cambié, me dejé llevar y perdí muchas cosas bonitas que pudieron cambiar el rumbo de mi vida, pero también aprendí a valorarme, a quererme, a respetarme, a perdonarme. Siento que ahora soy paciente, compasiva, amorosa. Y quiero seguir en este camino, aunque tenga días que mi desánimo y mi baja autoestima aún me ganen.
Hoy tengo la oportunidad de ser diferente, cada día tomo la decisión de vivir con paz y evitar seguir dañándome al recordar el pasado. Todos los días tengo la oportunidad de avanzar un paso, a veces lo doy, otras veces me quedo quieta y algunas más retrocedo, aunque cada vez es menos.
Tengo un objetivo trazado respecto a mí. Cambiar es difícil, cansado, es una lucha constante contra uno mismo, pero el beneficio debe ser más grande. Gracias a esas personas que siempre me halagan, me animan y me apoyan porque sigo aprendiendo a reconocerme, a ser más valiente para mirarme de una forma diferente. A pesar de que la inseguridad me alcance, poco a poco la voy dejando atrás.
Quiero seguir viviendo.
martes, 20 de abril de 2021
Días y más días
No había tenido tiempo de escribir, aunque desde hace varios días sentí que era necesario. Han pasado algunas semanas complicadas, entre problemas familiares, problemas de salud que son remediables, pérdidas en la familia, que si bien no se sintieron, sí afectaron a la dinámica familiar, trabajo y más trabajo.
Algo bueno he aprendido en todo este tiempo y es que las personas que están a tu lado siempre son las más importantes, que aquello que llevas en el corazón, tarde o temprano, te darán fruto; que no importa quién se va, sino quién siempre está; que el desapego es la mejor práctica en la vida; que el profesionalismo se muestra en silencio para callar las bocas de los escandalosos.
Reencuentro con viejos amigos y colegas, a la distancia. Confianza y amistad reflejadas en un ambiente laboral. Confianza de exalumnos que me han pedido ayuda porque creen en mí. Un proyecto que poco a poco se va consolidando a pesar de no ponerle la atención que merece. Y mi mayor bendición: Una familia unida, amorosa y comprensiva, que apoya siempre y ante todo. Una familia que siempre está ante la adversidad, que tiene un corazón enorme y que busca siempre la paz.
He aprendido mucho de estas semanas ya que he podido poner en práctica todo aquello que he desarrollado después de un año de terapia. Me he visto de una forma diferente, he sido prudente y he reconocido mis propios sentimientos respecto a otros. He perdonado de corazón y descubrí que así se vive mejor. Obviamente aún hay cosas que no he podido superar pero en ese camino voy.
Hoy sólo puedo ver a muchas personas avanzar en su vida, ya sea laboral, familiar, personal... Y eso es grandioso. Descubrí lo que hay alrededor de mí, lo que otros piensan y que ahora sí creo y siento que soy o que me caracteriza. Hoy puedo decir que a pesar de las recaídas comienzo a reconocerme como una persona que sí tiene cualidades, comencé a creer en mí y regresé confiada a buscar mi camino en las cosas que amo. Tal vez será difícil pero he avanzado hasta aquí, ahora para observar el pasado y reconocerme. He avanzado hasta aquí para comenzar a amarme. Algunos pensarán que es tarde pero yo siento que es el momento perfecto.
Sí, han sido días complicados, de aceptar a otros con sus perspectivas, de callar cuando es preferible, de acompañar y ayudar, de cuestionar, de llorar, de enojarse y regresar al centro del equilibrio. Días en que duele más ver llorar a mamá, conocer su desesperación pero admirar su nobleza y su valentía. Días de aprendizaje, de valorar a quienes están, a quienes nunca se han ido. Creo firmemente que no hay porqué descuidar a las personas que te quieren, y que lo más valioso es aquello que dejas en los demás y no lo material que puedas tener. Lo más importante son los recuerdos, las sensaciones, las palabras, las risas y el llanto. Lo más importante es dónde dejaste tu corazón y tu alma, en quiénes te convertirás en un buen recuerdo que los haga sonreír.
Días difíciles pero provechosos, valiosos, reflexivos, retadores. Días.
sábado, 10 de abril de 2021
Razones
jueves, 8 de abril de 2021
Modificaciones y pruebas
sábado, 27 de marzo de 2021
Proceso
viernes, 26 de marzo de 2021
Pendientes
No sé cómo logré salir de esta crisis de ansiedad. O mejor dicho, estoy sorprendida de haberlo logrado. No es nada fácil hacerlo sola. La última vez estaba en terapia y mi psicóloga me ayudaba en esos momentos. Hoy estoy sola.
Se siente muy extraño tener que sobrellevar esto, es algo que jamás hubiera imaginado. Sí, tenía la esperanza de lograr hacerlo sola un día pero no pensaba cómo iba a ser.
No puedo ocultar el hecho de que aún hay ciertos estragos, es como un huracán que pasa por tu vida y alborota todo, las emociones, los pensamientos y las creencias se mueven tanto y la vida se vuelve insoportable, al final, hay que recoger, limpiar y ordenarlo todo para poder seguir viviendo de manera adecuada.
Ahora aún me siento débil, sensible, triste. Ojalá cuando las crisis pasaran no quedara nada, pero las cosas no son así. Ayer todavía tuve ganas de llorar y lo hice. Nada es más saludable que dejar fluir las emociones de manera sencilla, dejarlas ser y dejar que se vayan.
Y las secuelas físicas tampoco están de más, aún tengo malestar estomacal y un poco de dolor en el cuerpo por la tensión de casi dos semanas. Pero me levanté y ahora sé que puedo hacerlo sola.
Estoy sanando aún muchas cosas que he llevado por muchos años, todo eso que tiene que ver con mi autoestima, mi seguridad y confianza y reconocimiento propio. A veces siento que no voy a poder hacerlo nunca pero la esperanza vuelve a brillar en mí.
Cuando Ev preguntó si estaba lista, no imaginaba todo lo que iba a pasar.
Hoy despierto con el orgullo de saber que ahora tengo herramientas para gestionar este tipo de recaídas y tengo el apoyo de gente bien bonita, empezando por mi familia. También sé que tengo muchas aptitudes y mucho amor que dar a los demás aunque primero debo empezar por mí. Hoy estoy reconociendo que lo hice bien, que me caí y lloré y sufrí pero puedo volver a empezar.
Tengo varias cosas pendientes pero ahora sé que lo más importante es mi bienestar. Pero igual ya me voy a apurar, jejeje.
sábado, 20 de marzo de 2021
Actualización
martes, 16 de marzo de 2021
Vivir en el pasado. Vivir en el futuro.
Vivir con problemas de ansiedad y depresión no es sencillo. Las recaídas no son sencillas pero, cuando no has tenido un proceso terapéutico parecen imposibles de superar. Esta última semana ha sido complicada por estos problemas. Y parece que nada más me quejo porque me pasan muchas cosas pero mi vida no es tan terrible como parece.
Vivir con ansiedad y depresión te da una visión diferente de la vida. Ahora sé que estas sensaciones son momentáneas, que siguiendo con el trabajo de control, de fortalecer el autoestima, de acompañamiento, de darle tiempo y voz a las emociones, de implementar estrategias diferentes, de meditar y ejercitarme, un día todo será más tranquilo.
Vivir con ansiedad y depresión te ata al pasado y te mantiene en la incertidumbre del futuro. Todo se magnifica en esos días, tus problemas, tus defectos, tus errores, tus fracasos, el abandono, la soledad... Y en esos momentos no puedes hacer gran cosa porque, aunque sabes que no es cierto, tu mente no deja de pensar en lo más catastrófico que pueda pasar, en qué pensarán de ti los demás, en la decepción que provocarás, en que eres un fracaso completo.
Vivir con ansiedad y depresión te hace sentir envidia por aquellos que pueden superar de manera fácil cualquier problema, que, ante todo, se ven radiantes porque saben abandonar el pasado. Envidias esa capacidad mientras te sientes hundido en sensaciones y malestares físicos, mientras tu mente te sigue recordando, una y otra vez, que no eres capaz, que eres una mala/fea persona, que nadie te quiere o que te dejarán de querer.
Vivir con ansiedad y depresión es caer en un vórtice oscuro de pensamientos negativos que te obligan a quedarte quieto, que te provocan miedos irracionales y sólo quieres quedarte en la cama todo el día.
Vivir con ansiedad y depresión te quita las ganas de seguir haciendo lo que te gusta, no te permite disfrutar de ver una película, de comer lo que más se te antoja, no te deja dormir por estar dándole vueltas a un asunto que ni siquiera podrías resolver y que, lo más probable es que ni siquiera exista. O te hace caer en los excesos.
Vivir con ansiedad y depresión te obliga a quedarte inmóvil mientras tu mente gira entorno al mismo punto y luego encuentra otro punto donde girar y hace una interminable cadena de pensamientos negativos de la cual no puedes salir. Dejas de dormir o no descansas. Todo alrededor es terrible.
Vivir con ansiedad y depresión provoca que te ausentes, que te alejes, que te encierres, que nadie pueda entrar, no sólo en una habitación, sino en tu vida. Desconfías de todos, alejas a todos, te alejas tú.
Vivir con ansiedad y depresión hace que sólo pienses en ti en forma negativa, que pienses en los demás pensando en ti de forma negativa, que pienses sólo de forma negativa hasta que lo creas, hasta que tu cuerpo se mantenga en alerta todo el tiempo.
No sólo parece horrible, lo es pero la esperanza de que vendrán días mejores te rescata de todo, te rescata de ti y entonces actúas, a pesar del cansancio, de la pesadez de cargar todas esas emociones, a pesar del temblor del cuerpo, a pesar de la inapetencia. Te levantas, meditas, haces ejercicio, avanzas un poco en tus proyectos. Ya lograr levantarte y tender la cama es un logro en días malos. Comer cuando sientes que tu estómago está revuelto, ya es un logro. Meditar 3 minutos, ya es un logro. Caminar dos cuadras, ya es un logro.
A quiénes nunca han vivido este tipo de padecimientos les puede parecer absurdo, pero la mente es la herramienta más poderosa del mundo. A veces me he reprochado ser así y pienso que mis padres dieron todo para que tuviera una infancia feliz y sencilla, a pesar de las carencias. Siento que no merecen que yo cargue con estos problemas, me siento una malagradecida. Luego, compasivamente me detengo y veo las circunstancias que me llevaron a sentirme así, a ser así. Nunca quise dar problemas porque ya había los suficientes en casa, así que siempre me exigí de más, guardaba todo lo que sentía para no preocupar a mis padres, pensaba en ser siempre la hija perfecta para que ellos sólo se preocuparan por las cosas de la casa. Siempre guardé la inseguridad que sentía frente a mis compañeritos. Cuando era adolescente seguí guardando mis cosas, mis primeros males de amor, mi baja autoestima, nunca le dije a mi mamá que me sentía fea, nada atractiva, sola. Todo lo llevaba yo a cuestas, ocultando bajo la máscara de la alumna perfecta, de la hija estudiosa, de la amiga incondicional. De ahí nació todo eso, y cuesta trabajo aceptarlo porque aún me siento así en ocasiones.
La frustración viene de no ser la mujer perfecta, la profesionista perfecta, la amiga perfecta, la novia perfecta, la hija perfecta. Por eso no puedo dejar ir el pasado, no puedo superar mis errores, no puedo permitir que alguien se dé cuenta que no soy perfecta. Pero al mismo tiempo, siento que vivo en un engaño continuo, de ahí nace el impostor.
Estoy trabajando muy duro para superar esto, estoy esforzándome como no tienen idea para salir adelante, aunque hay días o semanas que todo me gana y me quedo sin fuerza y sin ganas. Ha pasado más de un año que inicié el cambio en mi vida, y no es fácil cambiar más de 20 años de hábitos negativos en este tiempo pero sé que hay un avance. Hoy puedo venir a escribirlo sin vergüenza y dejar mi testimonio como una prueba de lo que soy capaz de hacer.
No quiero lástima de los demás, sólo quiero compasión, que comprendan que este tipo de situaciones no son fáciles de sobrellevar, que se requiere tiempo, fuerza, constancia y muchísima paciencia para comprenderse uno mismo y fortalecerse.
Hoy sólo sé que nada es para siempre, pero si algo quisiera que fuera eterno, sería el bienestar emocional que aún no logro conseguir. Por el momento, seguiré dando estos pequeños pasos. Se lo debo a mi niña interior, a mi corazón y a mí.
sábado, 13 de marzo de 2021
Mi mayor enemiga
lunes, 1 de marzo de 2021
Conciertos recuerdos
Hoy desperté muy desanimada como los últimos días pero pasó algo que me cambió el día. En general, cuando me siento así, suelo aislarme, no en un mal sentido, sino que me provoca mucha incomodidad que me hablen y para evitar responder mal, mejor me tomo mi tiempo.
Hoy parece que algo hizo que varias personas se acordaran de mí y me llegaron varios mensajes al mismo tiempo que me sentí agobiada y un poco ansiosa. Pero, tampoco pretendí ignorarlos porque al final son amigos de años y sabía que si les decía que estaba indispuesta, entenderían.
La sorpresa fue un mensaje de un amigo del bachillerato, al que tiene muchos años que no veo y que pensé que era algo sin importancia o un simple saludo. Y no. Me dijo que tenía una aventura que compartir conmigo y de la que, en parte, soy culpable. Recordó una ocasión en que, a nuestra corta edad, fuimos juntos a un concierto de trova en el zócalo de la ciudad. Como todo lo que me apasiona, siempre sabía muchas cosas sobre los troveros y le platicaba todo lo que sabía mientras escuchábamos canciones. Él lo recuerda muy bien y, aunque no sabía mucho, le gustaba escuchar todo lo que tenía que decir. Dice que se impresionó con uno de los cantautores y desde ahí nació su sueño de cantar en una escenario solo.
Han pasado muchos años, cada quién tomó su camino y, aunque nos tenemos en redes sociales, jamás habíamos hablado. Hoy está próximo a grabar un disco y una de las canciones la hará con aquel cantautor que le fascinó cuando éramos unos adolescentes y quiso compartir conmigo la noticia y la historia.
Dice que en sus pequeños conciertos tiene el speech de cómo inició su sueño y siempre me menciona, sin yo saberlo. Hoy me agradeció que esté en ese camino gracias a la invitación a ese concierto, gracias a mi obsesión por lo que me gusta, gracias a mi amistad.
Ya lo había olvidado, pero que otra persona recuerde lo que vivieron y que gracias a algo que parece tan insignificante se esté a punto de cumplir un sueño es halagador. El síndrome del impostor, a veces quiere volver, y no me doy cuenta de lo que otros ven. Yo también le agradecí el gesto tan bonito y, sobre todo, que él sin saberlo, hizo que volteara una vez más a mi interior y descubriera aquellas cosas bonitas que he brindado a los demás.
Dicen que en la vida se te regresa lo que das, quizá no en la misma medida o de la misma persona, pero hoy compruebo que, pese al tiempo y la distancia, hay gente que te lleva en su vida y en su corazón por algo tan pequeño que hiciste y que vale la pena para que la vida de otros sea mejor.
Una vez más confío en que mi misión en esta vida es ayudar a otros.
Además, todo esto me ayudó a elevar mis niveles de serotonina y me animé mucho. Qué bonito es el agradecimiento.
sábado, 27 de febrero de 2021
El cuerpo
Tengo un bajón anímico que no me esperaba. Bueno, nunca espero sentirme mal, aunque algunas veces es tan gradual que ya sabes que vendrá un mal día. Esta ocasión no fue así.
Y es que los problemas hormonales cambian parte de la química cerebral. Había olvidado esa parte porque era muy joven cuando comencé con esto y, como ya no me molestó, lo olvidé. Pero algo que me ayuda a sobrellevarlo son las estrategias que aprendí en terapia, es una lucha constante pero ya no es tan terrible.
Aprender a conocer nuestro cuerpo es una gran ventaja. Amarlo y cuidarlo es necesario para poder vivir de manera más tranquila. Por eso el interés por ejercitarme y llevar una vida más saludable en todos los sentidos. Y sí, me cuesta trabajo llevar una rutina distinta y quitarme el gusto de comer cosas que me agradan tanto.
Imagina lo terrible que es el cambio emocional, de repente estás bien y al poco rato, sin razón aparente, quieres llorar a mares o simplemente no tienes ganas de nada. Es difícil también para los otros poder comprender que esto no es cuestión personal, así que las técnicas que se aprenden en terapia, son bastante buenas, así como la comunicación.
Así que hoy es un día de esos en que no quiero hacer nada y, no sabía cómo escribirlo, porque hay varias cosas complejas, aunque ahora ya sé que se puede aprender a vivir con todo esto.
Anoche me puse a llorar al recordar a mi amigo Alberto porque FB me dejó ver que hace 6 años había un mensaje de él y bueno, después de 4 años de su muerte y mi sensibilidad, no pude mas que llorar.
Me siento terriblemente fea, desanimada y un fracaso. Me entró la frustración y sé que sólo tengo que distraerme aunque nada me provoca bienestar. Pronto pasará.
jueves, 25 de febrero de 2021
Peculiaridades
El otro día platiqué con mi mamá y, como siempre, resulta bastante restaurador escucharla, saber que es una gran mujer. Tengo la esperanza de tenerla en mi vida durante mucho tiempo y deseo que sea así.
Después de ese día, hubo una ilusión que creció en mí y sé que voy por buen camino, aún hay cosas que estoy guardando sólo para mí hasta que se materialicen y la paciencia ha sido una gran herramienta. ¿Quién dice que no podemos cambiar? Siempre que estemos dispuestos y nos esforcemos, se logrará. Yo soy una persona testaruda y desesperada pero practicando la paciencia he obtenido grandes beneficios.
He estado un poco ocupada con varias cosas, ya recuperada al 100 comencé otra rutina de ejercicio y debo confesar que ando toda adolorida pero me hacía falta poner en actividad mi cuerpo. Además de haber subido de peso de nuevo por la ansiedad que tuve en los últimos meses después de enfermarme y todo el rollo emocional que siempre me cargo. Me conformo con bajar 6 kilitos.
Justo ahora estoy tirada en el suelo escribiendo esto, porque después de esa rutina quedé cansada y no me puedo levantar pero, si lo hago con constancia, un día esto será pan comido.
En fin, la vida es algo peculiar y nunca entiendo qué nos depara, así que sigamos disfrutando de estar vivos y hacer cosas que disfrutemos. Ah, no saben cómo disfruto escuchar a amigos sinceros y cálidos, de esos que parece que no están pero te tienen presente en su corazón. Los amo.
viernes, 19 de febrero de 2021
Leyendo...
Estaba leyendo a Efraín Huerta y este poemita me gustó tanto que sé que debo compartirlo.
Eres, amor, el brazo con heridasy la pisada en falso sobre un cielo.Eres el que se duerme, solitario,en el pequeño bosque de mi pecho.Eres, amor, la flor del falso nombre.Eres el viejo llanto y la tristeza,la soledad y el río de la virtud,el brutal aletazo del insomnioy el sacrificio de una noche ciega.Eres, amor, la flor del falso nombre.Eres un frágil nido, recinto de veneno,despiadada piedad, ángel caído,enlutado candor de adolescenciaque hubiese transcurrido como un sueño.Eres, amor, la flor del falso nombre.Eres lo que me mata, lo que ahogael pequeño ideal de ir viviendo.Eres desesperanza, triste estatuade polvo nada más, de envidia sorda.Eres, amor, la flor del falso nombre.
Y ya, a dormir porque este dolor de cabeza no se va a ir tan fácil.
E G O
Hábitos y creencias
domingo, 14 de febrero de 2021
Amor, amor...
En los últimos meses, me he replanteado la idea del amor. Hay muchas influencias en la vida que marcan, socialmente, la concepción del amor, su concepto, su significado, su manera de expresarse, así como las formas de significar. No es cosa de nada que el amor sea más un concepto social porque al final se forma a través de las relaciones interpersonales.
La literatura, las canciones, las películas están plagadas de temas de amor, "el amor romántico" que termina en tragedia o la dulce ilusión del "vivieron felices y comieron perdices". No es de extrañar que desde épocas muy lejanas a nosotros, la idealización del amor haya provocado grandes tragedias, por ejemplo, morir de amor, que para el siglo XIX era el famoso "mal del siglo" debido a las historias escritas por los románticos, en dónde había de todo menos un amor tan idealizado como pensamos ahora. Los cuentos de hadas tampoco se quedaron atrás, pero cuando logramos releer esas historias de la forma más "original" que podamos rastrear, había de todo menos amor.
No es que esté mal pensar en que algún día vamos a encontrar un amor que nos paralice y nos llene de felicidad, sino que nos alejamos de la realidad. Los problemas de pareja tienen mucho que ver con la idealización del otro. Pensemos en el momento en que nos gusta alguien, lo vemos casi perfecto, incluso las imperfecciones nos parecen maravillosas y comenzamos a amar a alguien "con sus defectos y virtudes", dejamos pasar cualquier cosa porque "de eso se trata el amor, de aceptar al otro". Sin dejar a un lado eso de que "el amor es sufrimiento". Sí, el enamoramiento.
No es que no creamos en el amor, sólo que, si lo pensamos bien, eso no es amor. Sí comprendo la parte de aceptar al otro como un ser humano que tiene cualidades y defectos pero ¿qué tanto debemos soportar del otro cuando nos está haciendo daño, sea consciente o no de ello? Todas las personas tenemos necesidades que cubrir y, en esto de las relaciones interpersonales (sean de pareja, amistad o familia), los otros juegan un papel importante.
Para amar a otros debemos comenzar por conocernos y amarnos nosotros mismos. Y para eso primero necesitamos detenernos y mirar hacia nuestro interior, reconocer nuestras necesidades y si tienen que ser cubiertas por otros o es que sólo estamos llenando vacíos que, por una u otra razón, nos ha dejado la vida.
Desde la terapia y el descubrimiento del apego ansioso leí un libro que me recomendó mi terapeuta que se llama "La princesa que no creía en cuentos de hadas", es una historia de lo más sencilla, mi parte literata no se sorprende pero, mi yo mujer con problemas de apego inseguro estuvo pensando en todo lo que decía esa historia. De ahí comencé a replantear lo que es el amor, junto con la influencia del budismo y la psicología, supe que hay una perspectiva diferente.
La idealización suena bien cuando lo leemos o lo vemos en la televisión pero, en la realidad ni una es una princesa perfecta ni ellos son los príncipes encantadores, ni la vida se trata de "vivieron felices por siempre" porque los humanos somos diferentes. Tampoco quiero decir que todos vivamos en la tragedia y todo sea malo y no debemos enamorarnos, para nada. Lo que quiero expresar es que el amor primero debe estar en nosotros, amarnos, cuidarnos y protegernos nosotros mismos, conocernos, saber cuales son nuestras debilidades, nuestros defectos y nuestras virtudes y capacidades. Entrenarse en la comunicación asertiva y, no confundir el amor propio con egoísmo. Después vendrá la parte de querer a alguien, de compartir con esa persona todo lo que hemos construido de nosotros.
Amar a otra persona debería ser tranquilidad, debería ser compartir la vida, la felicidad y todo lo que construimos dentro y fuera de nosotros. El amor no debe doler, no debe sacrificarse (no en el sentido romántico), el amor deja fluir, deja ser. El amor jamás ata, sino que une pero deja libertad para tomar esa decisión.
Desde hace un tiempo comprendí que amar es dejar ir, es soltar, es sentirse bien porque el ser amado es feliz, en cualquier circunstancia. ¿Que duele? Sí, porque aún no estamos acostumbrados a amar de esa forma, porque el ego se hiere cuando alguien es feliz lejos de ti, pero cuando el amor es de verdad, ese dolor no va a arruinar la felicidad del otro.
Sí, los apegos inseguros nos hacen sufrir y sanar es un camino arduo, aunque la solución está en cada uno. Por eso sé desde hace algún tiempo que puedo amar cuando me amo y que la felicidad consiste en lo que soy y tengo ahora en mí, no en si la otra persona también me ama. ¿Si quisiera que él estuviera aquí? Sí, obviamente, pero si su decisión es no estar, es bien recibida. Tengo que continuar mi camino, sola y si en algún momento quiere acompañarme, le agradeceré y si decide irse, guardaré con cariño el tiempo que compartimos. Porque así debe ser el amor.
sábado, 13 de febrero de 2021
Sólo...
martes, 9 de febrero de 2021
El cerebro emocional
domingo, 31 de enero de 2021
Orden
viernes, 29 de enero de 2021
Cosas buenas, cosas malas
lunes, 25 de enero de 2021
Olvidarlo
sábado, 23 de enero de 2021
Pronto 🔜
viernes, 22 de enero de 2021
Desde el pasado
jueves, 21 de enero de 2021
El amor que merezco
"Si tengo autocompasión, me daré el amor que me merezco"
No había leído algo tan cierto hasta el momento, si bien, entender la autocompasión es un tanto complicado, practicarla tiene el doble de dificultad. Hasta hace un tiempo siempre había tratado de entender a los demás antes que a mí y es muy egoísta. Suena curioso que uno pueda ser egoísta con uno mismo pero creo que es la única forma de serlo. Ser egoísta con los demás termina yendo en contra de uno mismo aunque no podamos verlo así.
Imaginemos que somos una persona que sólo se preocupa por sí misma ¿no nos estaríamos negando la oportunidad de conocer personas geniales, de hacer cosas divertidas, o, incluso ayudar a los demás y compartir la felicidad? Aunque el punto no es ese.
Ser egoísta con uno mismo es no tenernos compasión, es no comprendernos, ni cuidarnos. Pensar en los demás y tratar de entenderlos es egoísta con nuestros propios deseos, acaso si alguien me daña ¿tengo que compadecerlo porque ha tenido una vida difícil? si alguien es grosero ¿debo tolerarlo porque no ha aprendido a manejar sus emociones? si alguien me hace ghosting ¿debo aguantar porque alguien lo dañó tanto que no confía en los demás? ¡NO! Todos tenemos necesidades y requerimos un mínimo de atención y respeto por parte de los otros. No se trata de sufrir porque los otros no han resuelto sus conflictos internos, no somos salvadores ni mesías ni terapeutas para estar guiando a los demás sin que nos lo pidan y mucho menos para anularnos y anular nuestros sentimientos, deseos y necesidades.
Esa autocompasión sirve para entendernos, no para hacernos víctimas. Sirve para sanarnos con paciencia y fuerza, para abrazarnos y contemplarnos como seres humanos imperfectos pero que aprendemos. Sirve para que avancemos en la vida sin miedo a perder a gente que queremos sólo porque ellos no están dispuestos a seguir un camino.
No podemos obligar a nadie a cambiar, pero sí podemos cambiar nosotros mismos. Las heridas y cicatrices que vamos adquiriendo en la vida deben servirnos para aprender, para crecer como seres humanos conscientes.
Dejemos de ser egoístas con nosotros mismos para que podamos tratarnos con delicadeza, con cariño y darnos el único amor que tendremos por merecimiento: El amor propio.
lunes, 18 de enero de 2021
Sólo es un día
sábado, 16 de enero de 2021
Quiero, quiero, quiero
Estos días no he sabido qué escribir, tampoco he tenido ganas de hacer las cosas pero ha sido una situación diferente, no me siento triste, incluso siento que tengo energía para vivir pero necesitaba respirar esa tranquilidad.
La semana pasada recibí una llamada que no esperaba pero añoraba. Hablar con él suele ser bastante divertido, reconfortante y mi corazón salta al escuchar su voz. Pero al mismo tiempo es muy difícil tener una postura ¿debo continuar ahí donde sé que no hay tiempo ni lugar para mí, en ninguno sentido? ¿Debo permitir que me sigan dando atención y cariño en migajas? A veces pienso que es momento de irse y lo intento pero mi mente, siempre pensando de más, se pregunta si acaso él también esté pasando por algo que lo hace alejarse de todos y de todo. Entonces no encuentro una respuesta, la única ha sido la paciencia.
Creo que lo que me ha ayudado a sobrellevar todo esto ha sido la meditación, no había logrado tanto avance y tanta perseverancia en este sentido hasta que observé resultados que nunca imaginé. Podrían parecer cosa de nada pero me han ayudado a permanecer más en el presente, quizás por eso quise este tiempo para disfrutar y dejar pasar las rumiaciones que me atormentaban cada día.
Este camino lo inicié hace un año y ha sido tan peculiar que nunca imaginé estar en esta situación. No es para nada malo, lo he aceptado y estoy aprendiendo a quererlo, los altibajos, las dificultades, las alegrías pasajeras, los logros, todo ha sido un proceso que vivo como nunca. He aceptado muchas cosas que escondía: la depresión, la baja autoestima, la dependencia emocional... y me he hecho responsable de mis sentimientos, emociones y actitudes, y eso ha sido lo que más me ha fortalecido y me ha dado la oportunidad de crecer.
Quiero ser una buena persona, ya no quiero ser la que ayuda a otros antes que a sí misma, quiero ser la que entrega su corazón y su amor a los demás pero también a mí, la que vela por otros pero también por ella, quiero darle a los demás lo mismo que me doy a mí, porque no es justo darle a otros todo de mí y seguir dejándome a un lado, siendo dura y desalmada conmigo misma.
Creo que aún no estoy lista para amar a un hombre, al menos no como debería porque nadie merece andar armando los pedazos que he dejado ahí, nadie tiene la obligación de curar mis heridas mas que yo.
Por eso me detengo, observo, siento, y tal vez, pienso de más pero voy aprendiendo, eso es lo que quiero. Aunque mi corazón siga saltando de alegría cada vez que escucho su voz, a pesar de que diga que es una persona terrible.