jueves, 21 de enero de 2021

El amor que merezco

"Si tengo autocompasión, me daré el amor que me merezco"

No había leído algo tan cierto hasta el momento, si bien, entender la autocompasión es un tanto complicado, practicarla tiene el doble de dificultad. Hasta hace un tiempo siempre había tratado de entender a los demás antes que a mí y es muy egoísta. Suena curioso que uno pueda ser egoísta con uno mismo pero creo que es la única forma de serlo. Ser egoísta con los demás termina yendo en contra de uno mismo aunque no podamos verlo así. 

Imaginemos que somos una persona que sólo se preocupa por sí misma ¿no nos estaríamos negando la oportunidad de conocer personas geniales, de hacer cosas divertidas, o, incluso ayudar a los demás y compartir la felicidad? Aunque el punto no es ese. 

Ser egoísta con uno mismo es no tenernos compasión, es no comprendernos, ni cuidarnos. Pensar en los demás y tratar de entenderlos es egoísta con nuestros propios deseos, acaso si alguien me daña ¿tengo que compadecerlo porque ha tenido una vida difícil? si alguien es grosero ¿debo tolerarlo porque no ha aprendido a manejar sus emociones? si alguien me hace ghosting ¿debo aguantar porque alguien lo dañó tanto que no confía en los demás? ¡NO! Todos tenemos necesidades y requerimos un mínimo de atención y respeto por parte de los otros. No se trata de sufrir porque los otros no han resuelto sus conflictos internos, no somos salvadores ni mesías ni terapeutas para estar guiando a los demás sin que nos lo pidan y mucho menos para anularnos y anular nuestros sentimientos, deseos y necesidades. 

Esa autocompasión sirve para entendernos, no para hacernos víctimas. Sirve para sanarnos con paciencia y fuerza, para abrazarnos y contemplarnos como seres humanos imperfectos pero que aprendemos. Sirve para que avancemos en la vida sin miedo a perder a gente que queremos sólo porque ellos no están dispuestos a seguir un camino. 

No podemos obligar a nadie a cambiar, pero sí podemos cambiar nosotros mismos. Las heridas y cicatrices que vamos adquiriendo en la vida deben servirnos para aprender, para crecer como seres humanos conscientes. 

Dejemos de ser egoístas con nosotros mismos para que podamos tratarnos con delicadeza, con cariño y darnos el único amor que tendremos por merecimiento: El amor propio.

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